domingo, 12 de abril de 2026

“El Aprendiz Masón”: tras el fondo filosófico del Primer Grado

 Trazado del Q.·. H.·. Cándido Guzmán.  Gr.33    

Cándido Guzmán

Hermanos recién iniciados, bienvenidos seáis a esta gran hermandad de la Francmasonería que hoy os recibe en su seno.  Y bienvenidos a esta Logia de la que a partir de hoy sois parte.   En la ceremonia de esta noche, hemos llegado al turno de Instrucción de grado.  Del grado de “Aprendiz” que acabáis de tomar.

El propósito que nos mueve ahora, como taller masónico, es el de clarificar, definir, realzar y magnificar todo ese tropel de ideas y de impresiones que esta noche ha estado pasando por vuestras mentes de recién iniciados, cuando una institución como esta, que a través del tiempo ha sido refugio de tantos pensadores “racionales”, os arroja en esta noche dentro de un verdadero “mar de símbolos”.  De símbolos y de alegorías.  Que es lo mismo que decir que os arroja dentro de un mar de subjetividad total, de cosas que le hablan todas a lo profundo del Yo, no a la razón.  Porque curiosamente, esta noche vuestra atención fue dirigida más hacia lo “intuitivo” que hacia lo puramente racional.

  Y la pregunta es esta: ¿Por qué apela la masonería en su noche de Iniciación, al antiquísimo lenguaje de los “símbolos”; un lenguaje que es anterior y más antiguo que cualquiera de los nuestros de hoy? -- Al hablar de simbolismo ya estamos hablando de un “lenguaje del Alma”.   Porque, como ya dijimos, todas las sorpresas y situaciones que habéis experimentado en esta noche, a lo que le están hablando no es a la razón, sino a un otro Yo.  Ellas le hablan directamente a la dimensión INCONSCIENTE de la mente humana, a lo dionisíaco, a aquello que siente, no a la mente que razona en nosotros.  Y sucede que a través de los siglos, eso es precisamente lo que ha sido hecho en todas las ESCUELAS DE MISTERIO del mundo Antiguo, aun entre pueblos que hoy son llamados primitivos.  Para empezar, sus dramas mistéricos siempre fueron escenificados en el curso de la noche, señalando así con ello su naturaleza lunar y oculta.  La Iniciación en los ‘Misterios’ le habló siempre al hombre Interno.

 Es por eso que, para el masón, la noche de su Iniciación tiende a quedar graba-da permanentemente en su memoria y en su inconsciencia, como una experiencia inolvidable; aun sin que él sepa el porqué.  Se graba como una vivencia imborrable, que nos marca por dentro, aun no la hallamos comprendido en su totalidad.  Es por eso que, hoy, movidos por ese recuerdo imborrable, los miembros de este Taller, que ya son vuestros nuevos hermanos, han puesto en marcha para vosotros la llamada “maquinaria de Iniciación”.  Una maquinaria enteramente humana.  Que está hecha de hermanos.  Ellos ya una vez pasaron por este Augusto Misterio de la Iniciación masónica, y hoy han tenido la intención de que vosotros también conozcáis esa experiencia y podáis llegar a atesorarla.

         Ahora bien, esta es una Iniciación simbólica, que es inspiradora y psicológicamente profunda, pero que sólo apunta hacia otra Iniciación antigua, (que no era simbólica), y que estaba llamada a producir alteraciones radicales en la Conciencia humana.  Como por ejemplo, la erradicación total en un ser humano de toda ignorancia, de todo fanatismo y de toda ambición e insinceridad.  Hablamos entonces de una Iniciación real, a cuyos sagrados portales cada quien habrá de llegar un día, movido por sus propias decisiones y su propio esfuerzo.  Hablamos aquí de LA GRAN INICIACIÓN - la que solo han alcanzado aquellos que tallaron la piedra bruta de su Mente, hasta llevarla hacia la ‘perfección’.  Esa Iniciación transformaba a un simple mortal en un Inmortal; convirtiéndolo entonces en un Dios Viviente.  En todo un MAESTRO y YOGUI PERFECTO.  Uno que tiene ‘Maestría’ sobre su propia naturaleza humana, y en consecuencia de ello, sobre toda la Naturaleza -- la visible y la invisible.  El se convierte hora en un colaborador consciente del mundo natural y de sus leyes, a los cuales él sirve.  El es ahora un “servidor de la Ley” – y jamás su amo.

         Pero, entonces, ¿en que consistía esa Gran Iniciación de entonces, esa que la Masonería está celebrando esta noche, con vosotros como iniciados simbólicos?  ¿Cuál era el contenido de esa Gran Iniciación y cual su noble significado y propósito? – Pues bien, en razón de que la clave secreta a esa Gran Iniciación está hoy perdida para el público, esta pregunta solo la podemos contestar por medio de comentarios y de referencias indirectas que proceden siempre de la Antigüedad.  Veamos: 

 En su obra “La República”, Platón insertó el famoso ‘mito de la Caverna’.  Y parecería como si en este mito alegórico la Iniciación hubiese sido encubierta por ese gran filósofo detrás de una simple narración:  Un hombre yace encadenado, junto con sus compañeros, dentro de una caverna oscura, un auténtico cuarto de reflexiones.  Dentro de esa caverna, él y sus compañeros tenían sus cuerpos encadenados de tal manera que sólo podían mirar en una sola dirección, hacia el fondo de la caverna oscura.  El resultado era este, ellos solo podían ver sus propias sombras, que se movían  proyectadas sobre la pared del fondo.  Y era a esas “sombras” que ellos les atribuían las voces de aquellos a los que no veían.   Para ellos, esas sombras que pare-cían como que hablaban, eran seres vivos  ¡Eran reales!  Las sombras ERAN TODA LA REALIDAD.  Eran lo habitual.  Pero, tal como pasa en nuestro mundo, ellos solo estaban percibiendo ilusiones, no los ‘seres reales’ que las estaban proyectando sin saberlo!  Solo que ninguno de ellos había conocido jamás otra cosa que esa caverna oscura y esas sombras.  Ellos vivían, por ende, en una total INCONSCIENCIA, desconociendo de un todo su propia existencia, así como su verdadero Yo. 

 Esos esclavos alegóricos dentro de la oscuridad, continuaron así hasta el día en que uno de ellos, el eterno héroe mitológico, rompió sus cadenas y salió de la caverna hacia la luz del Día..  hacia lo que a él le pareció ser la luminosa caverna del dios Sol.  Bajo la espléndida luz de ese Sol él se contempló por primera vez y su Yo real se le hizo ‘objetivo’ de una manera consciente.  Ahora, finalmente, él supo de si y acabó de conocerse a si mismo!  En ese instante él realizó su propia existencia.  Por lo tanto, en el proceso de salir de esa caverna ese hombre había literalmente nacido de nuevo; y también había “nacido a la Luz”.  A la luz de la Auto-conciencia ya perfeccionada.  Huelga decir que su primera intención al conocer la Luz, fue la de regresar a hablarle a sus compañeros esclavizados, sobre aquella otra gran caverna luminosa, la del Día.  Pero, habituados estos a la ‘oscuridad’, ellos lo creyeron loco y no lo escucharon.

Pero encontramos en el Internet otra referencia a la Gran Iniciación antigua, pero esta vez no es un mito alegórico, sino una interpretación y una narrativa de ella, que puede resumirse así: “los sabios buscaron esto en esa experiencia última y tremenda de la Iniciación: el paso de un hombre, previamente preparado y ya purificado, desde la inmortalidad inconsciente en la que todos vivimos, pasando primero por una “muerte finita” que era aparente y que transcurría en un estado de trance de tres días de duración.  Y habiendo desencarnado ya su Ego, o alma, de la prisión de su cuerpo, se sumergía entonces dentro de los misterios de su propia subjetividad -- en la historia inmensa de su Yo, a punto de ser recuperada, y en la memoria oceánica de sus existencias pasadas”. 

Significaba sumergirse durante esos tres días de “Muerte Filosófica” en todo lo que él ya había olvidado, de modo que su alma quedaba ahora libre dentro de los distintos planos invisibles de conciencia – o sea, dentro de cielos e infiernos – regidos como están estos por leyes de espacio y de tiempo que son muy distintas a las leyes que conocemos aquí.  Se dice que allí el alma del Iniciado se confabulaba con los dioses.  ESA ALMA IRÍA ENTONCES RECUPERANDO SU PROPIO PASADO Y DESENREDANDO GRADUALMENTE SU PROPIA HISTORIA Y SU PROPIA HECHURA, pues en ese estado iría hilvanando un recuerdo con otro recuerdo; y experiencia con experiencia.  Iría así deshilvanando gradualmente el nudo gordiano de su destino, que es eterno, hasta llegar a descubrir no solamente todo lo que pasó durante sus innumerables vidas pasadas, hechas de una cadena de “sueños” sucesivos sobre la tierra, sino DESCUBRIENDO TAMBIÉN A QUIEN, O A QUE MISTERIO MAS ALLA DE SU YO PERSONAL, FUE QUE TODO ESO VERDADERA-MENTE LE PASÓ.  ¡Descubriría al fin quien había sido el ‘testigo’ al drama inmenso de su alma!  ¡Quien era su Señor!  ¡Su ser de Luz!, y el verdadero arquitecto de su destino.  Pues ahora, su Ego, que vaga libre en ese estado sublime, se ha vuelto hacia su raíz para descubrir los misterios de “ser”.

Concluyendo nuestra narración; “luego, en la madrugada del tercer día, y completada ya esa fase psicológica de Iluminación de la conciencia, al Iniciado se le sacaba, todavía dormido, desde esa cámara dentro del templo o pirámide de iniciación, llevándolo entonces a un lugar elevado y abierto, frente al Sol matinal.  En Egipto esto se hacía en el tope de la Gran Pirámide.  Allí, al recibir el primer rayo del astro rey sobre su rostro, el nuevo Iniciado era sacado de su trance y despertado con palabras sacramentales que ya se han hecho famosas -- “Despertad, hijo de la Luz”.  Pero ahora su mente se alzaba en un estado de completa omnisciencia, conocedora ya de su pasado y de todos los mundos y planos.  Y consciente ahora de su propia Inmortalidad!  Ya era un Maestro.  Se procedía entonces a la parte ritual de su Iniciación, pero en este mundo.  Esta proeza del Alma y esta experiencia extrema, la conocieron hombres extraordinarios en todo tiempo y en toda latitud.  ¡Pero siempre en secreto!  Algunos de ellos nos son conocidos, por ser ellos ya personajes de la Historia.

        Como una referencia más, un pasaje casi idéntico a todo lo anterior lo encontraremos en ‘La Doctrina Secreta’, de Helena Blavatsky, año 1888.  El mismo está en el Volumen IV de Kier, parte II, sección VIII, final del párrafo B, (“La Caída de la Cruz en la Materia”).  Pg. 124.

         Ahora, frente a la idea de esa experiencia tremenda del alma humana, nos preguntamos aquí: ¿qué significado tiene hoy para cada uno vosotros, el pasar por esta Iniciación simbólica que es como la misma llegó hasta nosotros?  Y en el drama litúrgico que se ha montado esta noche, se os han dado ya algunas pautas:  ¡SE TRATA DE UN MORIR Y DE UN RENACER!, de un morir al mundo profano de la calle, a sus valores, a sus creencias, a sus miedos y supersticiones y a su gran desarmonía.  Pero sólo para volver a nacer desde la oscuridad, nacer al Templo de la Naturaleza, tal como en un parto.  Solo que sin una venda en los ojos y viéndolo todo como si por primera vez, pero ahora bajo una nueva luz.  Es renacer para descubrir una nueva forma de fraternidad, que es real, auténtica y antes desconocida para nosotros, es una nueva manera de interpretar la realidad; de pensar, y de actuar!  La masonería ve el mundo profano como una GRAN ILUSIÓN, y en ella viven los ilusos.

 Y el proceso mismo de ‘DESPERTAR’ DE LA CONCIENCIA, desde lo ilusorio hacia lo real, comenzó cuando en la oscuridad de aquel cuarto se os preguntó:  ¿Qué debe el hombre a Dios?  Y ¿qué debe a sus semejantes?  Sólo que, ahora, en la búsqueda de respuestas a tan serias preguntas filosóficas, vosotros, los futuros masones, tendríais de buscar hacia adentro y hacerlo en la más completa ‘libertad’, sin condicionamiento alguno.  Una libertad que es interior y puramente masónica.  Que es ajena a la noción de temerle a la Divinidad; o sea al horrible “temor de Dios” que predomina tristemente en el mundo profano de la calle.  El futuro masón, ahora aislado y en la oscuridad, encontrará sus propias respuestas en forma privada y libre, con respecto a toda autoridad y a toda creencia y superstición de aquel mundo Profano, en donde él nació y en donde él se formó hasta hoy.  Deberá hacerlo en una forma libre de prejuicios y de dogmas, y sujeto sólo a su libertad de Conciencia.  Y para la Francmasonería, esa autoridad de la conciencia - libre - del hombre, es suficiente.  Es todo lo que cuenta.    

De lo que hablamos es de UNA NUEVA CONCEPCIÓN FILOSÓFICA DE DIOS, pero ahora no como un ser, o como una persona, temperamental y distinta de nosotros mismos, sino como algo abstracto, absoluto e impersonal -- y que está en la raíz misma de todas las conciencias humanas.  Un YO UNIVERSAL, compartido interiormente por todos nosotros, como hermanos.  En la filosofía masónica, ese Uno y esa conciencia universal, apenas está simbolizada por el glorioso disco Solar.   Otra vez, el Sol, es solo el símbolo visible de ese ‘Padre’, que curiosamente también ‘está en los Cielos’.  Padre y Arquitecto que por ser algo totalmente abstracto, resulta ser incognoscible para nosotros.  Ahora bien, aun sin la posibilidad de ser ‘conocido’  por nuestra mente racional, ya sea como una teoría, imagen o hipótesis, aun así, el día vendrá en que nuestro Yo iluminado logrará ‘realizarlo’.  Convirtiéndose en uno con El.   Desde ese ángulo, el nuevo masón se debe él mismo – entero – a Dios.

Entonces, como concepto masónico, el disco del Sol es solo el símbolo del invisible Gran Arquitecto.  El es nuestro GRAN VIGILANTE del cielo.   El simboliza ese Testigo metafísico, ‘ese ojo que todo lo ve’ y que continuamente lee cada una de nuestras acciones y pensamientos del día!!  Y solo nos puede leer porque a ese Ojo, a ese Testigo, que es Vigilante, ya nosotros lo hemos ‘invocado’ conscientemente, duran-te aquel grave juramento que en su momento cada uno hizo ante Su Ara, pero sin conocer aun todas las implicaciones metafísicas del juramento.  Y si en la filosofía masónica el luminoso disco del Sol es solo un símbolo celeste de una Divinidad que es invisible y abstracta, entonces su presencia real la hemos de buscar en otra parte, digamos que como una flama o como un fuego sagrado en nuestro propio interior.  Eso que está en la raíz del Yo.  Los orientales llaman a esa Divinidad  -- el “Yo Superior”.

Hablamos entonces de una Inteligencia constructora y arquitecta que está en la raíz de todos los seres y cosas.  Ella está en nosotros, pero también en la naturaleza y en los universos y mundos, de los cuales ella es la constructora o Demiurgo.  Eso incluye nuestra propia conciencia personal, el Yo personal nuestro, que es el que aprende y el que evoluciona como alma, pues ese Yo es Su criatura, es Su ‘hijo’.  Esa inteligencia Arquitecta, todo lo sostiene y todo lo guía, pero desde adentro!

Hablábamos antes de la Iniciación como un cambio de estado de conciencia, precedido antes por una muerte en nosotros.  ¡Una muerte simbólica!  Una muerte a unas ideas, y un nacimiento a otras ideas distintas, como le pasó a aquel prisionero en la caverna.   Es algo así como un desvestirse de ropas viejas, pero solo para entrar en otras nuevas que ya nos habían preparado.  Por eso, para vosotros, la Iniciación comenzó esta noche con una experiencia más bien extraña; la de ser conducidos, vendados, a un oscuro “Cuarto de Reflexiones” con todos los rasgos de un sepulcro.  ¡De una tumba! -- Para un hombre supersticioso, ignorante o fanático, y que ve el futuro con temor o con miedo, esa cámara sepulcral le parecería ser una cosa molesta o más bien morbosa.  Pero el lenguaje antiguo de la Iniciación es sabio y es coherente. 

En realidad, nuestra propia experiencia de este mundo, nuestra vida personal, se inicia en un lugar de muerte y de esclavitud, porque se inicia siempre dentro del útero materno, ese verdadero y original cuarto de reflexiones.  Y allí no hay libertad alguna, sólo una larga oscuridad y silencio que preceden al parto.  A su tiempo ese parto nos sacará una vez más a luz física, al libre albedrío y a este mundo material y profano, que resulta ser muy seductivo para nosotros, PERO, QUE CARECE AUN DE LA VERDADERA LEY ‘ETICA’ Y MORAL.  DE UNA LEY O JUSTICIA QUE SEA COMPRENSIBLE A NOSOTROS, A LOS OJOS DE NUESTRA MENTE.  Una Ley exacta e infalible, que no sea una invención humana, ni tampoco una cartilla de conducta.  Y que ante todo no pueda ser ‘burlada’ por medio de supuestos arrepentimientos y perdones de última hora --- puro auto-engaño.  Todo esto siendo muy humano.  Y fue así que nos adoctrinaron cuando crecimos en ese mundo Profano. 

Por lo tanto, al nosotros nacer en ese mundo, con su falsa concepción de la Ley y de la Justicia, comenzamos nuestras vidas actuando siempre como niños, como profanos, o sea, libres pero no sabios todavía; y de ahí en adelante fuimos creando una serie de ‘causas’ durante la vida, pero cada causa encadenada inexorablemente a sus ‘efectos’ y a sus consecuencias, ya fueran estos buenos o malos.  Efectos que hemos de experimentar cuando estos regresan a nosotros en alguna ocasión, no importa que ya los hubiéramos olvidado.  Dentro de ese mundo Profano, nuestros pasos no fueron siempre una verdadera marcha hacia la Luz, ya que en este mundo, carente de la verdadera Ley, disfrutamos inocentemente de las flores que nos ofrecen los sentidos, pero, como dicen los orientales, “debajo de cada flor una serpiente enroscada”.  AL FINAL, CASI EN NINGUNA OCASIÓN VIMOS VERDADERA JUSTICIA EN ESE MUNDO, O POR LO MENOS LA ENTENDIMOS COMO TAL, y esto de por sí es una forma más de esclavitud y también de muerte.   Estábamos en el mundo Profano.  

Sólo la Francmasonería nos señalará calladamente el Dharma, el otro aspecto de la LEY -- el Deber – y con ello nos da otra perspectiva del mundo.  Para ella nosotros aprendemos precisamente a través de esa Ley (de causa y efecto), pero ahora lo haremos por iniciativas responsables de un Deber propio y consciente.  Hablamos de un aprendizaje que habremos de tomar en nuestras propias manos, actuando ahora de acuerdo al Dharma, a la Ley básica de la vida -- la de Amor y de Justicia.  En verdad, aprenderemos siempre cosechando aquello que nosotros mismos ya habíamos sembrado, solo que ahora lo haremos de forma intencional y consciente.  Como Deber.  Un ejemplo de ello es ese sentimiento único de la FRATERNIDAD MASÓNICA. 

Y de hecho todo lo hemos de cosechar, aun aquello que ya había sido olvidado!  ESE ES EL MISTERIOSO ‘SALARIO’ DEL QUE TANTO HABLA LA MASONERÍA EN SUS TEXTOS Y LITURGIAS.  Un salario, que, por nuestras propias ‘obras pasadas’ ya nos habíamos ganado y que ahora recibimos como un pago.  Bajo esa luz, resultamos ser nuestros propios maestros.  ¡Pues aprendemos de nosotros mismos!  Por lo tanto, para la masonería, la LEY de causa y efecto de ese Gran Arquitecto solar y Gran vigilante del cielo, ante quien ya habíamos jurado y pedido que fuera el testigo a nuestras obras y a nuestros pensamientos de cada día, ESA LEY SUYA NO ‘CASTIGA’ A NADIE, COMO CREEN LOS PROFANOS DE LA CALLE, PUES DE HACERLO EQUIVALDRÍA A ‘CASTIGAR’ A UN BEBE, QUE ESTA APRENDIENDO A CAMINAR, POR EL SIMPLE HECHO DE CAERSE? --ESA LEY SUYA SOLO HACE JUSTICIA!   Sólo nos paga el ‘salario’ que antes nos habíamos ganado con nuestras acciones y pensamientos olvidados, trayéndonos ahora sus efec-tos, ya sean estos buenos, malos o indiferentes.  En filosofía, esto es Justicia absoluta. 

Es en razón de esas bases filosóficas y de ese sentido lógico de la Justicia, que en el mundo masónico y en su amplia literatura, no oiréis jamás palabras como: pecado, perdición, o infierno eterno, entre muchas otras.  Esta es otra visión del mundo.  Otra forma de “leer” la realidad.  ¡Y es por eso que nos atrae!  Aquí sólo hablamos de fraternidad, de Ley, de juramentos, de responsabilidad y de la Luz.  Y también de esa Ara que está en medio de la Logia, en la que brilla el fuego –trino- de la Sabiduría de la Ley, de su Voluntad y de su Belleza.

Ahora bien, en cuanto al papel que le es asignado a cada Aprendiz dentro de la Orden, este consiste en revisar el pasado, su propio pasado, así como el de la Orden.   Revisar la Historia.  Y hoy más que nunca, todos hemos sido beneficiados con la nueva literatura Da Vinci y con el osado intento de aquellos que la promueven, de revisar toda la historia de Occidente y toda su cultura.  Y ahí tenemos a nuestra disposición obras muy serias de investigación.  Ej. ‘El Enigma Sagrado’ y ‘El Legado Mesiánico’. 

 Ahora bien, ¿por qué tiene el nuevo Aprendiz ese papel de revisor del pasado?  Digamos que el grado arranca con un testamento en la cámara de la Muerte, enton-ces dicho grado implica una “revisión de lo vivido” como parte de su simbolismo.  Así lo vimos antes en la Gran Iniciación, solo que aquella revisión se llevaba a cabo en otros mundos!, como asombrosas vivencias psicológicas y despertares espirituales.  Hay otra referencia: Sabemos que una rápida revisión del pasado tiene lugar en casos de personas que fallecieron físicamente y que de forma artificial fueron resucitadas clínica-mente.  Al final, la Muerte prueba ser una Iniciación.  Allí comenzamos en un ‘túnel oscuro’, como en un parto, y al final nos encontramos con una deslumbrante ‘Luz’.

         Por lo tanto, dentro de esa revisión del pasado que ahora os pide la masonería como tarea, vosotros bien podríais comenzar con esta pregunta:  ¿De donde salió esta Augusta Orden masónica a la que hoy yo me integro?  Y también, ¿por qué mantiene vivo el mundo masónico el milenario ritual simbólico de la Iniciación?  Pero la liturgia de esta noche ya se nos adelantó con una pauta: –“La masonería es la más antigua de las instituciones humanas.. y su origen se pierde en la noche de los tiempos”.  Por lo tanto ya ella ya os dijo, que, esencialmente, la Orden masónica es tan antigua como el Hombre -- e igualmente la Iniciación.  Que la misma es originaria de una época primigenia; de aquella lejana Era que los filósofos griegos llamaron una vez La Edad de Oro, y que los sabios de la India todavía llaman Satya-Yuga, pero que significa lo mismo.  Vienen de aquella época en que hombres santos y de gran poder, poseedores de un carácter noble y piadoso, se aislaron y se apartaron para investigar el porqué de las cosas y los misterios de “ser”.   Ellos buscaban levantar un canto del velo que cubre el rostro de la verdadera Naturaleza -- la invisible – pues buscaban sus secretos y la invisible arquitectura de sus leyes.  Ellos se convirtieron en MAESTROS.  En nuestros testigos.  E invisiblemente, la canopia que integran sus voluntades de acero, cobija hoy los nuevos compromisos que nosotros contraemos ante el Ara sagrada.

        Porque fueron aquellos hombres sabios de la Antigüedad, los que observando dentro de la naturaleza invisible, formularon las primeras preguntas acerca de la CAUSA PRIMERA, de la LEY, y de la forma en que nuestra conciencia humana marcha y evoluciona.   Fue en homenaje a aquellos Maestros sabios de la Antigüedad, que hoy se os planteó esa primera pregunta referente a Dios.  Es también por eso que el “Libro de la Ley” recibe en cada logia un lugar de preferencia, como es el Ara o Altar.  Pues según haya concebido ese pueblo la Ley básica de la Vida, entonces esa escritura, ese libro, lo tomará la masonería para el sitio de honor.  En los países donde prevalece el Cristianismo, el libro que está en el Ara o Altar, es la Biblia.  En otros países, el libro puede ser la Torá, el Corán o los Vedas.  Pero, no importa cual sea el libro, la Masonería tiene su propia interpretación de la insondable Ley universal.  UNA LEY DE CAUSALIDAD ÉTICA, QUE EN REALIDAD ES ‘CICLICA’. UNA LEY DE CICLOS RECURRENTES EN LA NATURALEZA.  TAN CÍCLICA Y TAN RECURRENTE COMO LO ES EL CAMINO DEL SOL POR EL CIELO. 

De hecho, ahí tenemos ese espléndido círculo que anualmente traza el Sol durante su ‘marcha’ por todo el cielo.  Por su senda zodiacal.  En el transcurso de ese ciclo anual, Él cruzará una a una las doce constelaciones que forman aquella senda.  Estamos hablando de las doce tribus de estrellas que forman “el reino (solar) de los cielos”.   Y es un hecho, que toda esta temática de los cielos es muy masónica.  Por ello, la planta de una logia masónica está diseñada de acuerdo al ciclo anual del Sol, con sus cuatro fechas intercíclicas -- dos solsticios y dos equinoccios.  Es por eso que en una logia hay tres oficiales principales que representan al Sol durante las tres fases del ciclo en que mejor lo percibimos durante el año.  Ellos representan respectivamente, al Sol del amanecer, al del mediodía, y al del ocaso.  Pero ese ‘mediodía’ masónico es realmente el Solsticio de verano, de Junio 20; el día mas largo y con el Sol más bello y más espléndido. Ahora, en lo esotérico, la verdadera fecha clave de la Masonería es esa ‘medianoche’ del Solsticio Invernal de Diciembre!  Los tres oficiales, exotéricos, las “tres luces” de la Logia, asientan sus tronos en tres puntos del horizonte: Este, Sur y Oeste.  Falta uno.  LA LOGIA ES PUES TODA UNA REPLICA SIMBÓLICA DEL MUNDO NATURAL -- DEL COSMOS.  COMO SI HECHA A ESCALA.  

Podemos ver que la Filosofía masónica se fundamenta en ese Sol que está SIEMPRE LABORANDO, ‘TRABAJANDO’, como un sublime obrero incomprensible.  Pues mientras él ‘marcha’ por el cielo, su luz y su calor están siempre irradiando sobre los reinos de la Naturaleza y sobre nosotros, los seres.  Simbólicamente Él traba-ja desde el mediodía hasta la medianoche y viceversa.  Igual lo hacen los masones, que son ‘sus obreros’ y son los seguidores de esta “religión del trabajo”.  Ellos hacen Su obra en la Naturaleza.  De esa obra somos los custodios y los continuadores.

 Con ese simbolismo, LA FILOSOFÍA MASÓNICA NOS ESTA INSINUANDO SECRETAMENTE QUE ESE ES EL MISMO CAMINO, ‘CICLICO’, QUE DURANTE LA VIDA SIGUE EL ALMA DE CADA UNO DE NOSOTROS LOS HUMANOS.  Pues como ya habréis de descubrir en otros grados, para la masonería esa Alma está naciendo todo el tiempo desde la inconsciencia y desde la tumba!  Pero cada vez va naciendo más sabia.  Se trata de un ciclo de ‘eterno retorno’, que es idéntico al que sigue nuestro Padre Sol en cada amanecer!   Ese es el mismo camino cíclico del Alma humana cuando esta despierta cada mañana a la ‘vigilia’ del día y luego se duerme en el ‘sueño’ a la llegada de la noche.  E igualmente cuando esa alma despierta a la vida, en el nacimiento, solo para dormirse más tarde en la muerte.

         Y hablando del lenguaje velado de los símbolos, cada recién iniciado, o sea cada uno de Vosotros, recibió una joya simbólica en esta noche memorable de su Iniciación como Aprendiz.  Se trata de ese MANDIL BLANCO que a cada uno le fue colocado en el momento más significativo y más conmovedor de toda la ceremonia.  Ese mandil, con su babeta o solapa triangular vuelta hacia arriba, es vuestro nuevo y honorable uniforme masónico y tiene su propio significado; por ejemplo, no se puede estar el Logia sin el.  En el momento en que este se les ciño al cinto, cada uno se convirtió en un obrero del gremio.  En uno más.  Esa es la vestimenta simbólica que ahora os re-define como humanos, como dos veces nacidos – y por ello, libres de toda mancha.  El os redefine como verdaderos ‘obreros del Sol’ que es lo que ahora sois en este mundo.   Pero además ese mandil tiene un otro valor.  El se convierte en el primero de todos los presentes con que os ha de regalar la masonería, al tanto que es la primera y única cosa tangible que podéis llevar a casa como prueba irrefutable de vuestra pertenencia a esta Augusta Orden.  Y es muy probable que de por vida ese mandil habrá de mantener ese valor sentimental, más allá de cualquier otro distintivo o galardón masónico que luego pudierais ganar y recibir en el curso de vuestra carrera masónica.  Por ende, tradicionalmente el masón atesora ese mandil como recuerdo de esa su noche memorable.

 Al Aprendiz también se le entregan y se le explican tres herramientas de traba-jo, que son usadas por canteros y constructores.  Estas son: un cincel, un mazo, y una regla de 24 pulgadas  Estos son en verdad tres símbolos.  El cincel de tallar la piedra, simboliza vuestra “inteligencia”, la cual penetra y transforma la piedra bruta, descubriendo así dentro de ella la piedra cúbica perfecta que ya preexistía, oculta, dentro de la piedra bruta.  El mazo es símbolo de vuestra “voluntad”; o sea, de aquello que martilla y guía el cincel de la inteligencia.  En cuanto a la regla de 24 pulgadas, esta simboliza la “disciplina” que mide y que aprovecha el día de 24 horas. 

Pero entonces, ¿por qué escudaron los antiguos masones su profunda Filosofía detrás de estos símbolos de la arquitectura y de la construcción?  Pues bien, los prime-ros masones eran ellos mismos practicantes del ‘Ars Structoria’.  Y originalmente, como Caballeros del Temple, ellos organizaron bajo su protección grandes gremios de obreros que estaban constituidos por arquitectos, matemáticos, geómetras, albañiles, canteros, ebanistas, vidrieros, metalúrgicos, y demás.  Ellos fueron los primeros constructores de catedrales góticas en Francia y luego en toda Europa.  Y en esas catedrales ellos dejarían sus huellas y el sello secreto de su Sabiduría y de su Gnosis.

         Como aprendices, es vuestra tarea práctica la de tallar la piedra bruta de vuestra propia Alma para llevarla un día hasta la perfección!  O sea, Ustedes trabajarán sobre ustedes mismos.  Exotéricamente, trabajaréis bajo la mirada del alegórico Gran Arquitecto -- el Sol -- el Ojo que todo lo ve.  Pero esotéricamente, es vuestro invisible ‘Yo Superior’, quien en esta vida, y con su ley de Causalidad Ética, todo lo juzga y todo lo compensa, por medio de aquel ‘salario’ de la Masonería.  Pues fue ante Su Ara que fue hecho el grave juramento que a todos compromete. 

         Ahora bien, con todo el grandioso ritual mistérico de esta noche, ¿está la masonería revelando los últimos secretos de la Iniciación Antigua?  Y la respuesta a esta pregunta es un – ¡No!  No lo hace, ni tampoco puede hacerlo.  Los secretos masónicos no pueden ser revelados a los demás, en razón del lenguaje Mistérico que los rodea y que los escuda detrás de emblemas y de símbolos no comprensibles a quienes no posean la ‘clave’.  Esos secretos tendrá que irlos descifrando el masón mismo, que es cada uno de vosotros, mediante vuestro esfuerzo, entrega, osadía e intuición.  De ahí viene aquel enigmático lema de los masones: ‘Querer, Saber, Osar y Callar’ -- ¡¡El masón mismo es la clave!!  Sólo él puede armar el tremendo rompecabezas de tanto simbolismo y tanta alegoría.  Y como del masón mismo depende, esos secretos, que en realidad son insondables, están a salvo, ya que según el viejo axioma de la Sabiduría Antigua: “los que hablan no saben; y los que saben no hablan” – porque no pueden. 

 Es cuanto,

S.·.F.·.U.·.                                                                                                   26 de Diciembre del 2005