Una carta patente masónica, o carta constitutiva, es el documento oficial emitido por una Gran Logia o cuerpo rector que autoriza a un grupo de masones a constituirse legalmente, reunirse y trabajar como una Logia. Es el símbolo fundamental de regularidad y legitimidad masónica.
El término viene del latín: litterae patentes, los latinos usaban el plural de littera, letra, para designar lo que hoy denominaríamos mensajes, o una carta, un conjunto de letras. La palabra patentes quiere decir abiertos o accesibles, es decir, cartas abiertas o accesibles, en oposición a las litterae clausae, cartas cerradas u ocultas.
La
tradición de expedir una Carta Patente a las Logias y Grandes Logias surge en
el siglo XVIII en el seno de la Gran Logia de Londres a similitud de los
títulos o despachos que solían expedir los monarcas para el goce de un
privilegio, la práctica de un arte u oficio, o el ejercicio de un derecho,
entre ellos el de libre asociación, el cual no era reconocido como inherente a
la calidad humana, sino que se adquirieron por concesión graciosa del poder
real. Y estos documentos se exhibían por sus destinatarios, precisamente, para
demostrar, que se estaba autorizado para el ejercicio, goce o practica en
exclusiva de una materia en particular.
Cuando surge la Gran Logia de Londres en 1717, se constituye por sí y ante sí
por haber sido aquella asamblea en la taberna «Goose and Gridiron» (El Ganso y
la Parrilla) como una reunión fundacional y constitutiva, incluso, sin
precedente alguno no como logia y sí como Gran Logia.
Pronto se empezaron a crear Logias y Grandes Logias en otros reinos bajo la jurisdicción y apoyo de la Gran Logia de Londres, a las cuales se les expedía una Carta Patente. La primera de las nuevas asociaciones que recibió este documento fue la Gran Logia francesa, fundada en 1728, y por esta vía se propagó la tradición bajo el entendido de que la entidad Masónica que gozara de una Carta Patente podía a su vez otorgársela a otra, y esta a su vez a otra más, y así indefinidamente, conformándose durante los siguientes tres siglos una maraña de relacionamientos, reconocimientos, amistades, regularidades, tratados, etc., que mucha veces atentaron contra la soberanía de las Obediencias.
Volviendo al punto inicial, se puede definir una patente como un documento oficial que confiere un derecho o un privilegio. En Masonería casi siempre hace referencia a un documento del Rito Escocés que o bien certifica la pertenencia o bien concede autoridad y poder para algo. Las patentes modernas certifican de manera casi exclusiva pertenencia.
En parecido sentido, otra definición de Carta Patente es la de Título de Constitución, o Carta Constitutiva, dada por una Obediencia a una logia y que garantiza regularidad.
La regularidad hay que entenderla en el sentido de aquello ajustado a una regla y conforme a ella. Lo importante de este concepto es la regla, y aquí cada obediencia tiene una, y lo que es regular para unos, no lo es para otros.
Simbólicamente la carta patente es el nexo que nos une al origen de la masonería y también es símbolo de libertad, igualdad y fraternidad:
Hay libertad cuando una logia en el ejercicio de su autonomía decide unirse a una orden. Hay igualdad entre todas las logias de una orden, pues todas son iguales y contribuyen con sus capitaciones y con el esfuerzo de sus hermanos en función de su número a la orden. Gracias al reconocimiento por parte de la orden, los hermanos de diferentes logias se reconocen como masones y forman parte de esa fraternidad universal.
Extracto tomado de diversas páginas web de logias.
ITP
