Trazado de Albert Gallatin Mackey.·.
Este es enfáticamente el color de la Masonería.
Es el matiz apropiado en los grados del Antiguo Gremio. Es para el Masón un símbolo de amistad universal y benevolencia, como lo es el color de la bóveda celeste, que abarca y cubre todo el globo terrestre, recordándosenos así que en el pecho de cada hermano deberían existir igualmente extensivas éstas virtudes.
Es por lo tanto el color único, con excepción del blanco, que debería usarse en la Logia de un Maestro.
Los adornos y decorados de cualquiera otro color son altamente inapropiados.
Entre las instituciones religiosas de los judíos, el azul era un color importante. El manto del éfod (una antigua vestidura originalmente de lino fino) en la dignidad sacerdotal, el listón del pectoral, así como la forma de la mitra, eran azules. Se enseñaba al pueblo a que usase un listón de este color sobre la franja de sus vestiduras; era también el color de uno de los velos del tabernáculo, donde dice Josephus, estaba destinado como representativo del elemento del aire. La voz Hebrea acostumbrada en estas ocasiones para designar el color azul es tekelet; cuya palabra se supone tiene una referencia singular con el carácter simbólico del color, pues se deriva de una raíz significativa de perfección; ahora es bien sabido que, entre los antiguos, la iniciación en los misterios y perfección eran términos sinónimos; por cuya razón el color apropiado de todos los sistemas supremos y elevados en la iniciación, puede muy bien ser designado por una voz cuyo significado sea también de perfección.
Este color también ocupó un sitio prominente en el simbolismo de las naciones Gentiles de la antigüedad. Entre los Druidas, el azul era el símbolo de la verdad, y el candidato al ser iniciado en los ritos sagrados del Druidismo, era revestido con un manto compuesto de los tres colores blanco, azul y verde.
Los Egipcios estimaban el azul como un color sagrado, y el cuerpo de Amún, el dios principal de su teogonía, fue pintado de azul pálido, para imitar, según las observaciones de Wilkinson, «su naturaleza singularmente celestial y elevada».
Los antiguos Babilonios revestían sus ídolos de azul; esto de acuerdo con el profeta Jeremiah.
Los chinos, en su filosofía mística, representaban el azul como el símbolo de la deidad, por razón de ser, según dicen ellos, compuesto de negro y rojo, resulta este color ser una representación idónea del oscuro y brillante, del macho y la hembra, o de los principios activos y pasivo.
Los Hindús sostienen que su dios, Vishnu, era representado por el azul celeste, indicando así que la sabiduría emanando de Dios, debía simbolizarse por este color.
Entre los cristianos medievales el azul se consideraba algunas veces como un emblema de la inmortalidad, así como el rojo el del amor divino. Dice Portal, que el azul era el símbolo de la perfección, de la esperanza y de la constancia. «Es el color de la célebre cúpula, azulado claro», dice Weale, en su tratado sobre Colores Simbólicos, «era en el lenguaje divino el símbolo de la verdad eterna; en lenguaje sagrado; y en lenguaje profano, de la fidelidad».
Además de los tres grados del Gremio Antiguo de la Masonería, en los que el azul es el color apropiado, este tintese encuentra también en otros varios grados, especialmente del Rito Escocés, donde designa varias significaciones simbólicas; todas, naturalmente relacionadas más o menos con su significación original, representativas universalmentede la amistad y benevolencia.
En el grado del Gran Pontífice, el décimonoveno del Rito Escocés, el color predominante, y es simbólico de la dulzura, la fidelidad y la docilidad que debían ser las características de todo hermano leal y fiel.
En el grado de Gran Maestro de todas las Logias simbólicas, el azul y el amarillo son los colores apropiados, referentes a la aparición de Jehová a Moisés sobre el Monte Sinaí en nubes de azul y oro, siendo en este grado el color, un símbolo más bien histórico que moral.
El color azul de la túnica y mandil, que constituyen parte de la investidura del Príncipe del Tabernáculo, o grado vigesimocuarto en el Rito Escocés, es alusivo a todo el carácter simbólico del grado, cuyas enseñanzas se refieren a nuestra transformación de este tabernáculo de tierra «a esa mansión no hecha por las manos, eterna, de los cielos». El color azul en este grado es, por lo tanto, un símbolo de la mansión celestial, trono de nuestro tabernáculo divino.
FUENTE: Mackey, Albert Gallatin. Enciclopedia de la Francmasonería. Tomo I. Págs288-289
