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miércoles, 29 de julio de 2026

Masonería operativa y especulativa

 Trazado de Aldo Lavagnini.·.

Es evidente, pues, que el elemento espiritual (especulativo o devocional) y el material (operativo o constructivo) se hallan íntimamente unidos desde el momento en que primero se concibió y se realizó la idea de un Templo, como signo exterior de un reconocimiento interior, y que la Masonería surgió espontáneamente de esta idea de levantar o establecer un signo a la Gloria del Principio o Realidad interiormente reconocidos, pues si los masones en el sentido material fueron “constructores” en general, siempre han sido más particularmente los que han elevado Templos para el espíritu. 

Teniendo presentes estas consideraciones, no hay nada de sorprendente en la transformación de la masonería operativa en especulativa, es decir, de cómo una Institución Moral y Filosófica haya podido desarrollarse sobre un arte material, tomando el lugar de las corporaciones medievales y continuándolas. 

miércoles, 24 de junio de 2026

El "Logos"

Trazado de Aldo Lavagnini.·. 

«In principio erat Verbum»
(JUAN I – 1)
«En principio era el Verbo (Logos)». Sobre este primer versículo del Evangelio juanítico, los masones apoyan la escuadra que simboliza el criterio de la Razón, y abren el compás de la Comprensión.
Como principio esencial y fundamento eterno de toda cosa, existe primeramente un Logos o Verbo, o sea una Idea Arquetípica de la cual la Palabra es el símbolo y que se hará carne en su expresión exterior, en el mundo de la existencia relativa.

martes, 19 de mayo de 2026

La Luz

 Trazado de Aldo Lavagnini

El juramento u obligación que acaba de contraer ante todos y fundamentalmente consigo mismo, como el propósito que lleva a cabo en el testamento, en su vida profana, y con el cual las resoluciones iníciales del mismo testamento se hallan solemnemente confirmadas y selladas, hace al recipiendario digno de ver la luz, cayéndosele por completo de los ojos la venda de ilusión que le impedía ver la realidad en sí. 

Y la luz se le da simbólicamente por dos veces, después de haberlo hecho salir momentáneamente del templo para que recomponga las irregularidades simbólicas de su vestido.