En este trazado reproducimos un documento de un gran valor histórico, el discurso del Muy Respetable Gran Maestro M∴R∴G∴M∴ Tomas Bobadilla y Briones en la Tenida de Instalación de la Gran Logia de la República Dominicana el año de 1858.
El texto ha sido tomado del libro «La Masonería en Santo Domingo» del de la autoría del Il∴y querido H∴ Haim H. López Penha, quien reseña la fuente es la Revista Clío, N˚ XXIX págs. 205 hasta la 207. (Biblioteca de la Academia de la Historia).
Este documento por su importancia debe ser conocido por los masones de la RD, así como por aquellos que tienen interés en el estudio de la masonería en Hispanoamérica.
En tal sentido, reproducimos el texto así como un video relacionado con el tema.
«La instalación de los altos funcionarios de la Gran Logia tuvo lugar el 11 de Diciembre de 1858.
DISCURSO PRONUNCIADO EL DIA 11 DEL MES DE THEBET 5858 Verdadera Luz CORRESPONDIENTE AL 11 DE DICIEMBRE DE 1858 Era Vulgar POR EL ilustre CABallero TOMAS BOBADILLA Gran Maestro DE LA GRAN LOGIA NACIONAL AL Oriente DE SANTO DOMINGO.
Un tributo de gracias sea dadas al Gran Arquitecto Del Universo y a los Muy Ilustres Caballeros que tan bondadosamente han concurrido a la edificación de esta grande obra.
La aurora de este día será siempre reluciente en los fastos de nuestra historia, i ella dirá que así como llenos de patriotismo proclamamos nuestra independencia nacional, con el más ardiente deseo de practicar virtudes civiles i morales, proclamamos nuestra independencia masónica.
Es decir, las grandes luces reunidas hoy aquí, con el asentimiento general de los masones esparcidos en el territorio de la República, ansiosos de trabajar en el arte sublime de nuestra orden, han unido sus votos a los nuestros para el establecimiento de una Logia madre, i para que puedan echarse los fundamentos de un Gran Oriente Nacional institutor i regulador que, puestos en comunicación con los Grandes Orientes Extranjeros, cuide de cultivar las virtudes Masónicas acogiendo fraternalmente a los de todos los hemisferios, cualquiera que sea su idioma i sus creencias religiosas, con tal que crean en el Dios Eterno, que observen la moral i que tengan los demás requisitos que exigen los Reglamentos Generales.
Nuestro rito adoptado es el Antiguo Escocés franco i aceptado.
Jamás debe ver la luz el que no sea absolutamente libre, de edad madura, de buen carácter, de talento natural; el que no tenga medios visibles de adquirir una manutención honrosa, sin vicios, sin las malas cualidades que imprimen infamia o vergüenza pública o privada, i que no reúna los demás requisitos que imperan los Reglamentos Generales del Orden.
Honor, fidelidad, benevolencia con todos, amor al prójimo i firme creencia en el Supremo Gran Arquitecto Del Universo bajo estas bases es que en la oscuridad del tiempo i en la más remota antigüedad tomó su origen la Franc-masonería.
El hombre en su estado primitivo, comparando la obra de sus manos, con la de los animales sacó por resultado su superioridad.
Cuando comparó sus trabajos limitados, imperfectos i perecederos, con la eterna armonía de la naturaleza, vio que existía un ente poderoso, superior a todos los entes conocidos.
Estando todo sometido a las leyes de la creación, de la conservación i de la destrucción, el Arquitecto Supremo fue reconocido.
La prueba física de esas verdades se encontró en el conjunto del Universo, la porción: la más exigua, el ente más débil lo atestaba.
El hombre vio a Dios en todas partes, i sin embargo no podía, concebirlo, porque su infinidad sin límites no podía ser abarcada por el pensamiento humano.
Ensayo entonces conocerle, pero no pudo sino adquirir nociones particulares de comparación, atribuyendo a la divinidad la más grande extensión de todas las perfecciones de la humanidad: esto era juzgar a dios por el hombre, más el ente supremo esta más allá de los límites del entendimiento humano, i puede decirse que la sola cosa que Dios nos ha hecho conocer de El es su existencia.
Las pruebas morales de la divinidad se unieron a la pruebas físicas. Ellas son tan numerosas y fuertes que era imposible rechazarlas en aquellos tiempos en que las pasiones criminales no habían sofocado la más dulce persuasión del corazón, la más firme convicción del entendimiento.
Las relaciones morales que se derivan de la existencia de Dios i de la naturaleza del hombre dieron el alma, por resultado.
De la existencia de Dios se deducen todas las propiedades que componen su sustancia inalterable, su eternidad, su presencia, su misericordia i todas las perfecciones.
De la existencia del alma se deduce su inmortalidad como una consecuencia moral i necesaria; i de su inmortalidad, su eterna sujeción a la justicia Divina. Así, el pensamiento que condujo al hombre al conocimiento de Dios i que es una de las más fuertes pruebas de su existencia, engendró en el hombre físico una admiración desnuda i eterna por la arquitectura armoniosa del Universo, i en el hombre moral la admiración, la adoración, el amor i el temor al supremo Arquitecto.
Desde entonces las leyes naturales tuvieron una nueva sanción. La conciencia ejerció un poderoso imperio, la razón alcanzó su objeto. La naturaleza fue animada, la cadena de los antes creados formó un vasto círculo en que Dios fue a la vez el centro i la circunferencia.
El amor i el temor crearon el precio de las virtudes, el horror del crimen las delicias de la vida. Ellas hicieron temblar a los fuertes, i fortificaron a los débiles.
Dios fue en todas partes: el malvado con terror, el judío como a su refugio.
La conciencia, intérprete sagrada de las virtudes divinas, fue el terror del culpable y el sostenimiento de la inocencia.
La adoración se manifestó en un culto interior. El alma se humilló con orgullo de Dios, de quien emanaba y le dirigió alabanzas y ruegos.
Los misterios de los Brahmanes, de los sacerdotes de Egipto, los de Isis i Osiris, la filosofía de Pitágoras i Platón, la de Moisés i la de otros hombres ilustres atestan estas verdades, i Salomón, el más grande, sabio, rico i religioso de los hombres i de los reyes, resolvió levantar a Dios el templo pedido por su pueblo i proyectado por su padre.
La construcción de este edificio fue prodigiosa, el concurso de los obreros fue grande, la necesidad de no confundir los talentos i de no pagar al inferior el trabajo del superior, les hizo dividir en tres clases: la de los aprendices; la de los compañeros i la de los maestros.
Concluido el templo que sorprendió en belleza a lo que era de esperarse, admirado Salomón, reunió los obreros i les propuso edificar moralmente un templo en honor al Gran Arquitecto Del Universo.
Continuaron todos i aunque obreros manuales, instruidos i piadosos llegaron a ser obreros de teoría.
El grado de aprendiz encerraba las pruebas corporales de los misterios egipcios, el de compañero comprendía las instrucciones dada por los sacerdotes i sus conferencias; i la de Maestría era el conocimiento total de los misterios simbólicos, i la reunión de los conocimientos de los primeros grados.
Maestro es el que puede enseñar i el que conoce perfectamente la obra de creación, la perfección, la unidad de esencia, la substancia i todas las propiedades del Delta, principio de todas las verdades.
Murió Salomón, su masonería se mantuvo: Jerusalén fue destruida, i el pueblo judaico disperso, la masonería salomónica se extendió por toda la tierra, para facilitar …. fue necesario establecer clases para desarrollar los emblemas que encierran los tres primeros grados sin correr del todo el velo; ¿pero los emblemas dejan de existir?
¡No!, los antiguos Masones sea por prudencia, o por otras razones, nos han ocultado el punto más importante de los tipos jeroglíficos que parecen anunciar hoy los enigmas.
Aquel que por su trabajo i sus solicitudes descubriese las sublimes verdades que encierra el conjunto de este arte, será perfectamente satisfecho, sus días serán dichosos, sus manos serán puras, i encontrará la felicidad a que todo mortal aspira.
Los hombres en todos los siglos se han dedicado a formar i reformar, a derribar i fabricar, sin embargo sus esfuerzos han sido inútiles.
La razón era: Oíd i aprended vosotros fabricantes del presente día. La razón era que admitían en sus templos levantados a la virtud los materiales discordes i heterogéneos, de orgullo, ambición, interés, malicia, engaño, hipocresía, envidia i calumnia.
De aquí viene que sus fábricas incapaces de sostenerse cayeron. Los imperios de Egipto, Babilonia, de Asiría, de Persia, las Repúblicas de Atenas, de Esparta i de Roma, ¡¡con muchas más de reciente fecha donde están__!! Caídas… caídas, responde la voz de la Historia.
Los meteoros de un siglo, la admiración de una porción del mundo, se elevaron, brillaron un poco, levantaron i se sumergieron bajo el horizonte de aquel paraje de olvido donde los espectros pálidos de la grandeza transitan en lamentos tristes de su gran gloria anterior.
Tales han sido las mudanzas i revoluciones que nos presentan la historia profana i la historia sagrada: pero el orden masónico, la Logia Universal sentada en una eminencia superior, sus cimientos alcanzando el centro i su ápice a las regiones etéreas se ha visto sobre como un océano turbulento, a una distancia inmensa debajo de nosotros, como los estados de este mundo, alternativamente elevados i derribados, según se hayan estimado los principios de virtud que los constituyen, mientras que apoyados en ella, la fábrica sublime de nuestra constitución, ha quedado inmóvil por siglos enteros i de ésta manera permanecerá, mientras el sol dora sus torres i la luna resplandeciente continua su curso.
La marea de los acontecimientos puede arrollar su base; la corriente de la fortuna i del tiempo pueden reventar contra sus murallas, los torbellinos de malicia pueden asaltar sus torres; las lluvias de calumnia pueden descender sobre sus espaciosos techos, pero todo en vano.
Una fábrica de tal manera construida i apoyada, es inexpugnable, como lo comprueban las diez semanas de años de cautividad bajo el imperio de Nabucodonosor (años 606 Antes de Cristo) y solo se disolverá, cuando los pilares del Universo se estremezcan, i desaparezcan en el abismo de la eternidad.
Al presentaros un bosquejo reglamentario, histórico i filosófico de nuestra institución, no he hecho más que recoger algunos materiales que se encuentran dispersos por aquí i por allí.
Lo que hay de mi propio caudal, es el deseo de la perfectibilidad, i que esta nueva obra nacional marche con toda la regularidad que es debida.
Los reglamentos generales traerán la forma de nuestros trabajos.
La lectura de la Biblia, de esa gran luz de la masonería enseñara el camino de la verdad, i el que conduce al templo de la verdadera felicidad.
La escuadra i el compás nos ensañaran a limitar nuestros pasos i acciones, i a ajustar nuestra conducta por los principios de la moral i de la virtud.
Es muy esencial, es indispensable la unión, porque con ella, los estados i las sociedades, generales i particulares se hacen fuertes, las instituciones se establecen i se consolidan, i sin ellas no se realizan las empresas, no hay prosperidad, i el abandono de toda certeza, de toda probabilidad, i de toda esperanza es una consecuencia necesaria.
Unión i benevolencia, esta es la fuente de todas las virtudes: el hombre aislado o reunido, no puede sustraerse a un sentimiento que es inherente a su existencia, amándose a sí mismo está obligado a amar a los otros;
¡Haz a los hombres lo que quisieres te hicieren…! Esta es la ley de la humanidad, esta es la naturaleza entera.
En todos los tiempos, la masonería ha florecido, bajo principios de virtud i de regularidad: en Inglaterra, en Francia, en Italia, en España, Portugal, Rusia, Francia, Irlanda, Holanda, en los Estados Unidos, en Sur América, i entre todos los pueblos de la tierra, millares de hombres ilustres la han sostenido i hecho progresar, i es de esperarse, que en nuestro país, siguiendo los mismos pasos de tantos ilustres predecesores, se recojan sazonados frutos i que empeñados de más a más, por nuestro celo i nuestras virtudes unos hagamos dignos del rango de libres, francos, i aceptados masones.
Honor a la antigua, i venerada familia que sobre todos los puntos del globo puso a los hombres en estado de conocerse, llamarse hermanos sin parentesco i socorrerse mutuamente. Gloria a nuestro Ilustre Gran Padre que a los eminentes servicios hechos a la patria, ha querido unir el libre ejercicio de nuestra asociación, para que sea un iris de paz, de alianza i de concordia en este pueblo.
Sumisión, gratitud i respeto al Gran Arquitecto del Universo. por los favores que hasta hoy nos ha dispensado: ¡que la humildad con que le reconocen nuestros corazones i con que le adoramos, sea una ofrenda de propiciación para que derrame entre nosotros sus luces, su bendición, la paz i la prosperidad!»
Fin del trazado
La masonería propiamente dominicana, o sea, en tiempos de la república naciente, se forja con un sentido de profundidad en el pensamiento filosófico que aquilata las columnas y han contribuido al mantenimiento de estas por más de 168 años.
Tomado de la Revista Clío, N˚ XXIX págs. 205 hasta la 207. (Biblioteca de la Academia de la Historia).
