
La
confusión entre el dominio esotérico e iniciático y el dominio místico, o, si
se prefiere, entre los puntos de vista que respectivamente les corresponden, es
una de las que se cometen hoy con más frecuencia, y esto, al parecer; de una
manera no siempre completamente desinteresada.
Hay
aquí, por otra parte; una actitud bastante nueva, o que, al menos en ciertos
medios, se ha generalizado mucho en estos últimos años; por lo que nos parece
necesario comenzar por explicar claramente este punto.
Está
ahora de moda; por así decirlo, calificar de “místicas” las doctrinas
orientales, incluidas aquellas en las que no hay ni siquiera una sombra de
apariencia exterior que pudiera dar lugar, en aquellos que no van más allá, a
una calificación semejante; el origen de esta falsa interpretación es
naturalmente imputable a ciertos orientalistas, que, por lo demás, pueden no
haber sido inducidos en principio por una segunda intención claramente
definida, sino únicamente por su incomprensión y por un prejuicio más o menos
inconsciente, que les es habitual; de reducirlo todo a puntos de vista
occidentales[1].