domingo, 21 de junio de 2026

El trabajo

 Trazado de Enrique Patín Veloz M.·. M.·.

Todo hombre debe desempeñar un trabajo que lo mejore y le agrade. Cuando uno se avergüenza o siente aversión por su trabajo, se juzga desgraciado. Lo ejecuta de mala gana y perjudica su salud.

Todo individuo debe sentir amor, devoción y gratitud por el trabajo que realiza. Debe experimentar satisfacción y orgullo por el mismo y jamás debe creer que si es honesto puede causarle deshonra.

Todo trabajo tiene un fin inmediato y otro remoto. Una utilidad próxima y personal, y otra lejana, y social. Cualquier trabajo es un servicio, pero hay muchos que sólo aciertan a verlo como un medio de obtener dinero. Los que hacen eso no se dan cuenta de que todo empleo o todo trabajo, por grande o pequeño que sea, es un medio de perfección, devoción y servicio. El trabajo es perfectivo cuando lo ejecutamos con intenciones de mejorar o perfeccionar nuestras habilidades. Es un acto devocional, cuando le hacemos a Dios ofrenda del mismo.

Y es un servicio, cuando logramos que redunde en beneficio o ayuda de los demás. Por eso tú, como masón, debes darle a tu oficio, profesión o empleo un sentido masónico. Debes desempeñarlo de tal manera que cada día te haga más útil y te mejore más.

Los profanos ven con malos ojos el trabajo. Se sienten esclavos cuando lo ejecutan y sólo aspiran a librarse de él. No seas como ellos. Y si la ocasión te lo permite, muestrales su error y enséñales sus grandes beneficios. Cada día, al levantarte, eleva tu pensamiento hasta Dios. Ofréndale por anticipado las labores que vas a emprender. Y pídele que las bendiga y las haga redundar en beneficio de la humanidad.

Fuente: Patín, Enrique. Guía del Aprendiz. Ciudad Trujillo (Santo Domingo), RD. 1961