La masonería pro norteamericana produjo una biografía de Francisco de Miranda titulada Actuación de la Francmasonería Primitiva en la Emancipación de América y Labor Progresista de Francisco Miranda, de la cual vale la pena transcribir algunos párrafos con la previsión previa de que llama ¨progresista” a la línea pro norteamericana y “veneciana” a la escocesa.
Inicia con una historia general de la masonería norteamericana cuya expresión política fue la alianza entre los gobiernos borbones de Francia y España y el norteamericano. De esa moralidad expositiva avanza el documento hacia la biografía masónica del Precursor Francisco de Miranda. Leamos:
“En su labor los francmasones progresistas fueron ayudados principalmente por los hugonotes y más tarde por hombres ilustres, como el deísta Voltaire, propagador del newtonianismo, el teísta presbiteriano Jacobo Rousseau, el constitucionalista Montesquieu, etc.
Ya al final de la primera mitad del siglo XVIII, el grupo francmasónico progresista organizado por el Médico Julián La Mettrie, al que pertenecieron varios libreros de París, resolvió editar la «Enciclopedia» y solicitó, en forma conveniente, permiso oficial (el privilegio) del gobierno para este fin. El canciller d’Aguesseau, previo acuerdo con el rey, resolvió favorablemente la petición en enero de 1746, aceptando a Dionisio Diderot como editor responsable. Juan Le Rond D’Alambert, miembro activo de la agrupación francmasónica mencionada y célebre investigador científico de entonces, fue nombrado su colaborador adjunto, al que se encomendó la redacción del «Discurso preliminar de la Enciclopedia…/… El papa de Roma la condena el día 3 de septiembre de 1759, lo que provoca mayor interés entre el público por conocerla. Así fue cómo en unos cuantos años los Enciclopedistas conmovieron los cimientos de la cultura de la vieja Europa, transformaron sus instituciones caducas, políticas y legales, y reemplazaron los anticuados sistemas de creencias y pensamientos…/…Las trece colonias inglesas de Norte América, donde se establecieron los puritanos que huían de la metrópoli, a raíz de la caída de la República de Cromwell y la persecución implacable iniciada por el gobierno de la monarquía restaurada”,
En este punto hay que señalar ocultación en el texto de la creación de la masonería jesuítica en paralelo y con rivalidad con el norteamericanismo.
“El Rito (norte) americano, fundado por Roger Williams de acuerdo con las reglas, usos y costumbres de la Francmasonería Primitiva Universal, entre los puritanos de Rhode Island y los de Connecticut, en la segunda mitad del siglo XVII, se extendió a todas las colonias inglesas de Norte América durante la primera mitad del siglo XVIII…/… Cuando aparecieron los primeros tomos de la «Enciclopedia de Artes y Oficios» y las diferentes obras revolucionarias de escritores y filósofos franceses, los directores del Rito Americano ayudaron a saturar el mercado de sus colonias con la novedosa propaganda de los «Ilustrados» e iniciaron el movimiento emancipador de acuerdo con el programa de acción de la Francmasonería Primitiva, elaborado en 1762 en París, en la reunión de la Confederación de los Supremos Consejos, en la que las colonias inglesas de Norte América estaban representadas por el hermano F. Truston”.
Algunos componentes de la Independencia norteamericana son elaborados a continuación:
“Samuel Adams se consideraba el director principal del movimiento francmasónico progresista por la independencia de Norte América. Fiel a los principios tradicionales del Rito Primitivo, este luchador incansable no se apartaba de la filosofía política de la Institución, cuya meta era el régimen democrático republicano, basado en la voluntad popular. Convencido de la intransigencia de la metrópoli, después de su larga polémica con Mansfield, lord presidente del tribunal de Inglaterra y exponente oficial de la doctrina jurídica del gobierno inglés, Adams predicaba la revolución como único medio para alcanzar la independencia y en este sentido agitaba entre los colonos en los «town meetings» de Boston y otras ciudades.Para dar al movimiento libertador mayor fuerza y uniformidad, los francmasones puritanos del Rito Americano propusieron la unificación del programa de acción entre los interesados en la independencia de las colonias”.
Y acordaron:
“Formar un nuevo grupo francmasónico con la denominación de «Rito de York Americano», con los hermanos de todos los Ritos, dispuestos en lo personal a luchar por la independencia.
«Conservar en la nueva agrupación la ideología y el programa de acción del Rito Americano, acorde en todos sus puntos con la del Rito Primitivo y buscar la alianza con el gobierno francés, antes de declarar la guerra a la metrópoli, y evitar por todos los medios posibles la posible hostilidad del gobierno de España”.
Estas disposiciones de aliancismo entre borbones y yorkinos calzan con la acción de tropas francesas comandadas por el marqués de Lafayette en apoyo a la independencia norteamericana y en el abundantísimo aporte de plata hispanomexicana al mismo objeto. El próximo párrafo entra en materia mirandista.
“El principal promotor del movimiento progresista por la independencia de la América Latina fue el muy ilustre miembro del Supremo Consejo de la Francmasonería Primitiva de Francia, general Francisco Miranda, hombre sincero, honrado, inteligente, hábil e incansable, a quien tocó la misma tarea en las colonias españolas, que a Franklin y Jefferson en las inglesas…/…De España partió a París en 1772 con el propósito expreso de conocer a Diderot y a D’Alambert y felicitarlos por su obra, que ya había conocido en la casa de su padre. Su entusiasmo por el estudio de la Filosofía y su espíritu liberal y avanzado, llamaron la atención de los directores y de los colaboradores de la Enciclopedia y, a propuesta de Diderot y D’Alambert, Francisco Miranda fue iniciado en la Francmasonería. «Se le confiaron, dice un informe de su Logia, diferentes comisiones de importancia, que fueron cumplidas admirablemente, y, comprobadas sus aptitudes y su habilidad poco común, Miranda fue designado representante de su Taller en el extranjero para efectos informativos, y con este nombre, donde se dedicó a perfeccionar sus conocimientos militares, sirviendo en el ejército, y participó en la campaña contra los moros de Marruecos y contra los piratas de Argel.
Cuando principió la revolución de Norteamérica, los francmasones progresistas de Francia iniciaron la movilización de voluntarios para la guerra emancipadora. Miranda volvió a Francia en 1777 y manifestó que tenía deseo de participar en la lucha por la independencia de las colonias inglesas. «Quiero ir a América, decía, para luchar por la Libertad y prepararme para la emancipación de mi patria». El Supremo Consejo del Rito Primitivo de Francia, que ya conocía el entusiasmo de Miranda y apreciaba sus capacidades de luchador, lo nombró representante de la Francmasonería Primitiva de Francia y le ayudó a trasladarse a Filadelfia”.
Las biografías de Miranda han presentado la frecuentación que hizo de George Washington, Jefferson, Hamilton y otros líderes máximos de los Estados Unidos como algo obvio y natural como si fuera natural que un oficial de calificación media como lo era Miranda en la época de su primera visita a la nación norteamericana se tuteara a ese nivel. Implícitamente se le asigna la enorme jerarquía que luego adquirió y que no poseía en aquel momento. El documento revela la causa de la penetración mirandina, llegaba munido de representación de la logia pronorteamericana.
“En 1778 Miranda llega a Norteamérica, presenta sus cartas de recomendación en la Gran Logia de los «Filadelfos» y se pone a las órdenes del general Washington”.
En próximos artículos seguiremos a Miranda en Cuba donde pasó a desempeñar una comisión delicada, relacionada con el aprovisionamiento y auxilios a los colonos norteamericanos, y actuó bajo las órdenes del general Cagigal, que tenía instrucciones de cooperar con los franceses y americanos en la guerra.
Gerónimo Pérez Rescaniere
