Trazado de Isidro Toro Pampols
Gregorio Luperón es un héroe nacional dominicano, quien se distinguió como militar, fue fundador de la Logia Masónica Restauración # 11 en septiembre de 1867 en su natal Puerto Plata y un político de ideas liberales, que participó en varios movimientos revolucionarios destacándose en la Guerra de la Restauración contra el Reino de España, así como en la Guerra de los Seis Años.
Se desempeñó como miembro del Triunvirato de 1866, ocupó el cargo de presidente del Gobierno Provisional con sede en San Felipe de Puerto Plata y tras el golpe de Estado contra Cesáreo Guillermo se convirtió en el vigésimo octavo presidente de la República Dominicana.
En 1879, durante su gobierno, incentivó las ideas liberales con la ayuda del ilustre intelectual puertorriqueño Eugenio María de Hostos.
Luperón nace el 8 de septiembre de 1839 en San Felipe de Puerto Plata.
Luperón tuvo que trabajar desde niño para colaborar en la economía familiar. A la edad de 14 años encontró empleo a las órdenes de Pedro Eduardo, un comerciante establecido en San Felipe de Puerto Plata a quien algunas fuentes biográficas atribuyen la paternidad del joven. Luperón conocía bien la lengua inglesa, tenía dotes para la oratoria y en la biblioteca de su patrón pudo iniciar una sólida formación autodidacta.
Según el profesor puertoplateño Manuel Gilbert, Luperón a los 18 años se incorporó a la revolución de 1857 contra el presidente Buenaventura Báez, tomando parte de los combates en Samaná.
Fue nombrado Comandante auxiliar del Puesto Cantonal de Rincón, por el Gobierno del José Desiderio Valverde.
El 18 de marzo de 1861 el presidente dominicano Pedro Santana proclama inconsultamente la reincorporación de Santo Domingo al Reino de España, cuando eso sucedió Luperón tenía 22 años.
El 28 de marzo se opuso a firmar el acta de anexión a España.
El 3 de agosto de 1862 fue apresado y encerrado por orden del General de las Reservas Provinciales de Santo Domingo Ceferino Suero Carmona, mientras realizaba actividades revolucionarias por Sosúa y San Felipe de Puerto Plata, pero escapó milagrosamente.
Toma parte en el Levantamiento de Sabaneta encabezado por Lucas de Peña en febrero de 1863, y fue encargado de extender las operaciones de la rebelión hacia San José de las Matas.
El movimiento fue derrotado por el Coronel de las reservas españolas José María Checo, quien más tarde pasó al lado de los restauradores.
Después del llamado Grito de Capotillo en Dajabón el 16 de agosto del 1863 encabezado por Santiago Rodríguez, a Luperón le tocó tomar iniciativas en Moca y La Vega.
Colocándose a las ordenes del Ejercito Restaurador, quedó bajo el mando del general Gaspar Polanco, participando en la Batalla de Santiago el 6 de septiembre.
Se le designa Jefe Superior de Operaciones en las provincias del sur y del este. En Santo Domingo, se bate con el ejército español, que era comandado por Pedro Santana, reconocido como Marqués de Las Carreras.
Pese a ser poderoso y disciplinado, el ejército español fue derrotado en una estrategia de guerra de guerrillas, debido esto a la inferioridad en número y en calidad de medios por parte de los rebeldes.
El 30 de septiembre de 1863 corona su gloria en el río Bermejo de Don Juan en Monte Plata.
En los márgenes de aquel riachuelo, flotaban frente a frente los pabellones de España y de la gloriosa república.
Luperón logró pasar el arroyo, derrotó la retaguardia realista y ocupó San Pedro.
Vencido el ejército español, aceptó el cargo de Vicepresidente en el gobierno presidido por Benigno Filomeno de Rojas.
Restaurada la República, regresó a su pueblo natal, Puerto Plata, donde estableció una casa comercial.
Se opuso al regreso al poder de Buenaventura Báez, lo cual le llevó al destierro.
Pocos meses después, regresa para integrar el movimiento llamado Triunvirato de 1866, que derroca a Báez y se convierte en gobierno.
Tras las vicisitudes políticas propias de la época, Báez retorna al poder y pretende arrendar la Península de Samaná a los Estados Unidos.
Luperón es obligado a salir del país nuevamente por oponerse a las señaladas pretensiones.
Luperón logra preparar una expedición llamada "El Telégrafo", debido al nombre del barco utilizado para la misma.
Fracasa militarmente la expedición revolucionaria, pero gana políticamente al conseguir el apoyo de la opinión pública en Hispanoamérica en contra del plan de Báez; se envían mensajeros al Senado de los Estados Unidos y se aborta el plan entreguista.
En 1876 asciende a la presidencia de la República el estadista Ulises Espaillat, gobierno que cuenta con el apoyo de Luperón, aunque el país no dejaba de ser un hervidero producto de la anarquía reinante.
Es aventado nueva vez al exilio y en Francia recibe grandes reconocimientos.
Tras el derrocamiento del gobierno de Cesáreo Guillermo, Luperón asume la presidencia de un gobierno provisional con sede en Puerto Plata.
Los catorce meses de este gobierno fueron de paz, de libertad y de progreso, produciendo unas elecciones limpias en 1880, en las que resultó electo presidente de la República el presbítero Fernando Arturo de Meriño, quien también fuera respaldado por Luperón.
En este gobierno, Luperón fue designado como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Europa.
En Francia es condecorado en 1882 con la prestigiosa Legión de Honor, la más conocida e importante de las condecoraciones y distinciones de Francia, y una de las más prestigiosas del mundo.
Ya en el gobierno de Ulises Heureaux, en 1887, este comenzaría a desarrollar un gobierno despótico y dictatorial.
Luperón marcha nueva vez a exilio, cae enfermo en la isla de Saint Thomas. El 15 de diciembre de 1896 sale de Saint Thomas hacia Puerto Plata y llega al puerto de Santo Domingo gravemente enfermo. De allí parte a su natal San Felipe de Puerto Plata donde fallece el 20 de mayo de 1897, dejando como epitafio político la siguiente frase:
“Los hombres como yo no deben morir acostados”.
Honor a quien con su ejemplo enaltece el gentilicio dominicano.
Es cuánto.
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