Hablar la historia de un rito es útil para comprender las evoluciones. Pero es también importante poner en evidencia sus especificidades; preguntándose lo que puede tener de característica y de innovador.
En efecto, si un rito tiene una perennidad, es probablemente corresponde a una sensibilidad; a una expresión que tiene su sitio en la tradición Masónica. Pero para que se desarrolle de manera estable y equilibrado, todavía hace falta que se coja el carácter esotérico. El rito egipcio es uno de estos ritos que la leyenda, los mitos o los fantasmas acompañaron durante toda su existencia. Mucho más antiguo que habitualmente imaginamos como pudimos verlo; nos conduce a interrogarnos puntos esenciales de la masonería en general.
En efecto la tradición masónica tiene esta particularidad de echar raíces en la historia y de fundarse sobre mitos. Pero sin renegar la primera, sabe articularse sobre el segundo intentando conservar un distanciamiento crítico enfrente de este tipo de discurso. En otros términos esto significa que la tradición masónica posee una historicidad ahora relativamente bien establecida, incluido sobre el rito egipcio; pero que supo -y todavía sabe- integrar elementos que encontraban su origen en las tradiciones y las iniciaciones occidentales más antiguas.


