
Nada
indica que los iniciados en los Misterios
Antiguos tuvieran durante el transcurso de la historia, los mismos
rituales exactos, que se habrían transmitido a través de los cultos esotéricos,
hasta las corporaciones de oficios, para llegar por fin hasta los Masones. Más
probablemente, utilizamos hoy una amalgama simbólica que, bajo ciertas
influencias, se ha constituido poco a poco en un sistema coherente y
estructurado que llamamos francmasonería.
Es
sin embargo fácil mostrar que, filosóficamente, la francmasonería está mucho
más próxima a las escuelas de Misterios de la antigüedad, que de la
tradición bíblica o judeocristiana. Para poner sólo un ejemplo, la noción
de la Verdad es muy diferente si se coloca sobre el plano religioso, o sobre el
de la iniciación masónica. En el cristianismo, la Verdad procede de la
Revelación y desemboca en la formulación de un dogma que funda la fe del
creyente.