Trazado de Enrique Patín Veloz
Toda sociedad necesita de un grupo sincero que labore por su conservación y progreso. En todas partes la Masonería constituye ese grupo, y entre nosotros, desde hace más de cien años, se empeña en acrecentarse y mejorarse. El destino ha querido que entres a formar parte del mismo y por tal circunstancia tienes un impostergable deber y una alta misión sólo comparable a la que antaño tuvieron los discípulos de Pitágoras, Platón y Aristóteles.
La condición masónica que has adquirido exige que te intereses por los problemas humanos. Que busques el modo de mejorar las instituciones sociales y que hagas algo por el perfeccionamiento de los servicios públicos. Pero en eso no acaba todo, porque para honrar la condición ya dicha, debes interesarte por el mejoramiento de las relaciones humanas y porque la humanidad sea cada día más fraternal. Y si cuando eras profano te mostrabas tibio o indiferente ante las vicisitudes y los dolores de tus prójimos, ahora que eres masón, estás en el deber de mostrar el mayor interés por hallar y aplicar los remedios que esos males exigen. Te habrás de empeñar, también, en hacer que la paz reine entre los hombres y en que se prefieran los medios pacíficos para solucionar los conflictos.
Y si de ver dad estás dispuesto a honrar la Masonería, lucharás contra toda forma de esclavitud, explotación o abuso. Serás partidario de que los pueblos se gobiernen a sí mismos. De que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley y tengan igualdad de oportunidades. Considerarás a tu patria como el fundamento de la fraternidad nacional. Verás la misma como la encarnación de nuestros más altos valores y la honrarás cumpliendo con tus deberes cívicos y trabajando por su engrandecimiento.
Y si deveras posees vocación masónica, amaras la virtud y harás que ésta te preserve de las bajas pasiones. Cultivarás el arte y te valdrás de él para mejorar tu vida y refinar tus sentimientos.
Te empeñarás en progresar en manera integral y en supeditar tu progreso al más alto destino espiritual del hombre. Harás que el conocimiento te libere de la ignorancia y de todo cuanto pue da esclavizar tu entendimiento. Amarás la cultura y te dedicarás al estudio de todo lo está ofrece para el mejoramiento y la felicidad.
Y, por último, pedirás la ayuda divina para todas tus empresas y le rendirás culto a Dios con la práctica del trabajo y la virtud.
Fuente: Patín, Enrique. Guía del Aprendiz. Ciudad Trujillo (Santo Domingo), RD. 1961
