Trazado de Isidro Toro Pampols .·.
El ser humano tiene miedo aqueróntico, propio del inframundo, frente a lo amenazador, a lo insólito. Ese temor lo comparte con los animales. Es el llamado mysterium tremendum. Pero a diferencia de otras especies, el hombre siente necesidad de comprender lo inexplicable, lo terrorífico, lo metafísico; es el llamado mysterium fascinosum. En este segundo misterio, está el motor de la investigación: la filosofía, la religión.
El hombre se sabe inserto en la ordenación del Ser. El mysterium fascinosum lo convoca a una aproximación al conocimiento y da inicio a la ciencia del hombre. Desde tiempos arcanos con los mitos y luego, con la religión.


